martes, 5 de junio de 2018

SEMEN UP ES ETERNO(1ª PARTE)

Hoy escribe Faustino...

PRÓLOGO


Todas las familias felices se parecen unas a otras, pero cada familia infeliz lo es a su manera.”

No recuerdo la temporada ni el rival. Sí puedo asegurar que el duelo era decisivo, pues en la lucha por eludir el descenso todos los partidos por aquel entonces lo eran. En los días previos Carlos me hizo una llamada para confirmar que yo fuera a jugar ese sábado. “Confirmar” es un eufemismo, una manera de hablar, porque en realidad, cuando notó que yo titubeaba en mi respuesta, amenazar y coaccionar son verbos que se ajustan más a la verdad.
  • Pero Carlos, estoy aquí en Torrevieja, y me he quedado sin coche. Se me ha jodido, mecagoenlaputa, y lo tengo en taller.
  • ¿Y no hay autobuses a Murcia?
  • El primero es a las 9, y el partido es a las 10. Llegaría a la segunda parte como mucho…
En la mesa de mi escritorio tengo un cartelito que mandé hacer, y que siempre me indica en caso de duda cómo proceder ante cualquier encrucijada de la vida: “¿Cómo lo haría Zomeño?” reza el cartel. Sin poder evitarlo, en ese instante imaginé que en una situación así, Zomeño con dos mendrugos de pan y una botella con agua de lluvia, se echaría su macuto a la espalda, se pondría piedras en los zapatos y saldría silbando a las dos de la mañana dirección a Maristas. Carlos interrumpió…
  • Paso a recogerte.
  • ¿A la estación?
  • A Torrevieja. Estate listo. (Cuelga)
Joder, me sentía la chica más popular del instituto y el capitán del equipo de fútbol americano iba a pasar a buscarme para ir al baile. A estas alturas, ya no podría decir si mis padres sonrientes y agarrados de la cintura se despidieron de nosotros desde la puerta de casa, pero aún hoy recuerdo la emoción adolescente que sentí cuando vi aparecer puntual su melena plateada por mi calle.
PAUSA PUBLICITARIA: para los que futbolísticamente sólo conocéis al pequeño de los Pera, el parecido nuestro en la cancha es el mismo que el de los hermanos Rivera en la plaza de toros: Cayetano y Kiko, digo. También en aquella época, además, la equipación nos sentaba como a ambos hermanos el traje de luces. FIN DE LA PAUSA
Esto ha sido lo más parecido a un chárter que haya fletado Semen-Up en su historia, y había un solo pasajero: yo. Tenía que corresponder con hechos.
Del regreso a Torrevieja poco que contar… silencio, desolación, abatimiento. Durante el viaje miré tímidamente un par de veces a Carlos que con la boca seca y los ojos vidriosos mantenía la vista fija más allá de la carretera. A la altura de Santomera me alegré de que no me abandonase en el arcén al pasar por una gasolinera, y celebré casi como un triunfo que cerca de San isidro no me dejara a la orilla de una rotonda con una silla plegable y una sombrilla. Poco después, con un par de movimientos vagos, redujo la velocidad, echó el freno de mano, y musitando un par de palabras ininteligibles nos despedimos burocráticamente.
Me lo imagino ya en la soledad del camino de vuelta rompiendo el volante a golpes, maldiciendo y gritando histéricamente al más puro estilo Butch.
Este podría ser el desenlace de una bonita historia que demuestra que para El Capitán la liga de Maristas es más que una cuestión de vida o muerte, pero lo cierto es que sólo se trata del prólogo sin el cual no se entienden los acontecimientos psicomágicos, que se precipitaron incontroladamente en los años posteriores:



BASADO EN HECHOS REALES
Por respeto a los vivos se han cambiado los nombres de los protagonistas; por respeto a los ausentes se ha contado todo tal y como ocurrió”



CP11 entendió ese día al arrancarse de la piel la camiseta sudorosa con el 11 que lleva tatuado, que esto era demasiado incluso para alguien como él. ¡ÉL había llenado teatros! había firmado colas de autógrafos, había puesto el cartel de no hay billetes en Las Vegas más veces que el puto Frank Sinatra, se había codeado con lo mejor y también con lo más peligroso. Ahora, a duras penas, conseguía congregar a una decena de ancianos en el hogar del jubilado de Chinchón. Y lo cierto es que él era feliz a su manera. Le gustaba tomar cerveza con los muchachos después de cada partido. Cada sábado el mismo ritual, cada maldita temporada el mismo guion. Lucharía por no bajar al lodazal de segunda, se embarraría si fuera necesario, pero a veces no podía evitar recordar con una sonrisa nostálgica los viejos tiempos de gloria, portadas y flashes…
Roto por el cansancio, esa misma noche la princesa se meció en un dulce sueño: dormía en la cámara de palacio, ésa de pesadas cortinas rojas de terciopelo, cuando de la nada se apareció un enanito que burlonamente daba saltitos hacia adelante y atrás, e igualmente hablaba de un modo parecido.
El enanito de cuento le dijo a CP11 que podría concederle un deseo, y desde luego no le fue nada difícil decidirse:
  • Ganar la puta liga de Maristas otra vez.
El enanito de piernas fuertes le dijo que eso estaba hecho, pero con una única condición: que cuando llegara el momento, y él así se lo haría saber, debería entregarle los trofeos de pichichi y mejor jugador.
  • ¡¡Eso no!! ¡¡NOO!! ¡Mi pichichi no! Nooo…
El enanito dio una fuerte patada en el suelo, y desapareció.
El sueño continuó plácidamente haciendo repaso a los momentos estelares de su carrera, con posterior tertulia y análisis por parte de periodistas y entendidos. De la lejanía y cada vez con más insistencia comenzó a escuchar una voz que con acento murciano le enviaba notas de audio una tras otra:
  • Carloh, Carloh, ven a jugar con nosotroh, con nosotroh, para siempre, para siempre…   
Carlos se despertó sorprendentemente alegre a la mañana. Besó a su mujer y a sus hijos. Les deseo un feliz día, y ellos extrañados se miraron. “¡Qué raro! Papá, nunca nos prepara el desayuno cuando ha perdido el día anterior”.
A la noche siguiente la princesita volvió a soñar con el enanito, y esta vez sí cerraron el trato según lo dispuesto.
Al cabo del tiempo, el suficiente para que Carlos hubiera olvidado por completo el sueño, Serapio se presentó un día: “Hey, Carlos. Mi mujer me ha dado permiso para aparecer en este prólogo. Y mira, ven que te presento a dos amigos del Cabezo que quieren jugar con nosotros en el equipo, creo que podrán encajar. Aquí están:”



FIN

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